Significado de naco en México

Significado de naco en México


Si te han dicho naco o has oído esa palabra, creo que deberías leer este texto porque aquí aclaro el significado de naco en México. y explico quiénes son los nacos.


Significado de naco en México


Para poder entrar de lleno en el tema, creo que es conveniente saber qué quiere decir ese vocablo.


Significado de naco en México


Naco en México alude a una persona que por querer parecer elegante cae en el rídiculo debido su vestimenta o accesorios que usa.

El significado de naco, desde la visión del otro


La definición de lo qué es naco o no, se hace desde la óptica del otro que se cree superior.  De ahí que que la significación de lo naco aluda al desprecio, al mal gusto y a lo vulgar.

Son los miembros de la clase social, o los que creen pertenecer a ella, quienes acuñan el calificativo de naco para aplicarlo al que consideran con poca educación y de atuendo de mal gusto.

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Fresas vs nacos, las causas del odio

Fresas vs nacos

Fresas vs nacos es algo que recuerdo desde mis años estudiantiles en la Secundaria 22 del defe, esa que está a un lado del Palacio de los Deportes.

A mi mente viene una pelea que tuve con otro estudiante, solo porque me dijo naco. Ja, él no se veía fresa sino más naco que yo. 

No me aguanté el coraje y el dí un puntapié. Su cara, ceniza, por el coraje. "A la salida", me dijo.

Y sí, a la salida de clases, ya una bola de estudiantes esperaban, ahí cerca de la Clínica. Allí eran los encuentros. Y allí se dio. Me dio de golpes y yo a él.

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¿Los mexicanos son indios?

¿Los mexicanos son indios? Esa es la pregunta que voy a responder en este post. 

Por supuesto, si eres mexicano, quizá te pongas a la defensiva y digas no me confundas, yo no soy indio, cómo crees, qué no me ves.

Pero si eres extranjero, tal vez creas que los mexicanos somos unos indios, como los de la imagen que se ha hecho popular: de gabán, huaraches y sombrero, sentados en cuclillas a un lado de un nopal.

Pero déjenme decirles la verdad en este texto, respecto a si los mexicanos son indios o no.

Contenido de este post:


  • ¿De dónde proviene la palabra indio?
  • Los españoles ignorantes que creyeron haber llegado a las Indias
  • Cómo se extendió la palabra indio en España por los cronistas de la conquista de española
  • Cómo se propagó el vocablo indio por los historiadores
  • Los indios mexicanos de la Independencia
  • Los indios mexicanos de la Revolución
  • ¿Los mexicanos son indios o no?
  • Los mexicanos si no son indios, entonces que son?
  • ¿Los mexicanos son indios?, últimos comentarios

Como adelanto, te muestro, en la foto, la vestimenta de dos mujeres de la etnia náhuatl, quienes caminan en una de las calles del pueblo. A este grupo humano al que pertenecen las mujeres, la gente lo llama indio.
¿Los mexicanos son indios?
La vestimenta de dos mujeres de una etnia de México.

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Nacos mexicanos, quiénes son y cómo descubrir si eres un naco

Los nacos mexicanos, ¿quiénes son? Y cómo descubrir si eres un naco, es lo que voy a tratar aquí.

Mucho se ha escrito sobre el tema, pero aquí voy a desmenuzar como los mexicanos se consideran nacos unos a otros, incluso tú que está leyendo esto, aunque te creas muy nice, muy acá de que las puedes todas, ya porque tienes el varo o porque, pues, vas a una escuela muy popof, seguramente eres considerado naco por alguien.


Nacos mexicanos, quiénes son y cómo descubrir si eres un naco



Para entender bien el asunto vamos desglosar el post así:

  • Naco, significado
  • Naco igual a indio
  • Nacos mexicanos, que significa
  • Nacos mexicanos quiénes son
  • Cómo descubrir si eres un naco
  • Nacos mexicanos, quiénes son y cómo descubrir si eres un naco, conclusiones

Naco, significado

El vocablo naco, en el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española significa indio

No dice más.

Líneas adelante abordo el concepto de indio entre los mexicanos.

Ahora prosigo con el vocablo naco.

El Diccionario de Mexicanismos refiere que naco en México se le dice a alguien que no tiene educación, que es un indio, que es ignorante o que tiene un bajo nivel cultural.

Ejemplo: "No seas naco, no truenes los labios al comer"

También se usa la palabra para decir que algo es de mal gusto.

Ejemplo: "Ese pantalón se te ve muy naco".

O sea, con esa expresión se le está diciendo a alguien que el pantalón se le ve muy mal o que no va de acuerdo con el resto de sus ropas.

Asimismo, el Diccionario de Mexicanismos considera que probablemente el vocablo naco deriva de la palabra "totonaco"

Eso es lo que refieren los diccionarios.

Pero los mexicanos utilizamos el término naco con un tinte denigrante y racista.

Cuando decimos que alguien es naco le estamos diciendo muchas cosas de un tajo: que es un jodido, que no tiene educación, que tiene mal gusto, que es un indio.

Pero sobre todo, el que emite el calificativo de naco se cree superior: naco es el otro, yo no.

Naco es un insulto fuerte. 

Equivale casi a una mentada de madre.

Se le dice naco al otro para recordarle su condición de pobreza, su falta de instrucción escolar, sus malo modales.

Decirle naco a alguien, es señalarle que es de los más bajos estratos sociales.

Por eso al decir a otro "no seas naco...", se le está diciendo pareces o eres de la clase jodida, pelada, de México.

Nacos mexicanos, te adelanto, serían calificados así aquellos que tienen malos modales y que hacen cosas de mal gusto. A los hombres de la imagen, pintados de la cara, los tres, de sombrero el del centro, podrían ser calificados fácilmente como nacos mexicanos.


Nacos mexicanos, quiénes son y cómo descubrir si eres un naco
¿Son unos nacos mexicanos?

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Piropos mexicanos bonitos para mujeres

Si quieres halagar a alguna dama con alguna frase corta y cautivadora, este post debería interesarte, ya que expondré los más usuales piropos mexicanos bonitos para mujeres, y que a ellas les agradan.



En este post vamos a ver:

  • 1. Piropo, significado
  • 2. Piropos denigrantes
  • 3. Tipos de piropos mexicanos
  • 3.1. Piropos groseros
  • 3.2. Piropos elegantes
  • 4. Aquí están los piropos mexicanos bonitos para mujeres
  • 5. Los piropos mexicanos bonitos para mujeres
  • 6. ¿Y tú qué otros piropos mexicanos bonitos para mujeres conoces?



Piropos mexicanos bonitos para mujeres


Los mexicanos somos muy ingeniosos para acuñar y lanzar piropos a la damas.

Antes de proseguir, para que entendamos lo mismo sobre lo aquí tratado (tú que lees esto y yo que escribo), vamos a definir el vocablo base:




Piropo, significado


El Diccionario de la Real Academia Española define al piropo así:

"Dicho breve con que se pondera alguna cualidad de alguien, especialmente la belleza de una mujer".

De esta definición rescatamos lo siguiente:

Que el piropo es:


  • Dicho breve
  • Resalta cualidades
  • Adula las virtudes de la damas
En esta foto de épocas anteriores, se observa cómo los hombres lanzan piropos a esta preciosa dama de vestido entallado; nota cómo ellos están embelesados con el andar cadencioso de la mujer objeto de los piropos.
Piropos mexicanos bonitos para mujeres
Piropeando a la dama.

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7 Cosas que no debe hacer un chilango en provincia para regresar a salvo y disfrutar

Si te preparas para ir a un lugar del interior de México o ya vas en camino, esta información te podría ser útil, ya que expongo 7 cosas que no debe hacer un chilango en provincia, para regresar a salvo y disfrutar al máximo la estancia fuera de la metrópoli capital.

Vamos a ver en este post lo siguiente:


  • 1. Lo que no debe hacer un chilango en el trayecto a provincia
  • 2. Lo que no debe hacer el chilango en provincia es considerarse  mejor que los provincianos
  • 3. Qué no debe hacer el chilango al pasar por pueblos y ciudades de provincia
  • 4. Lo que no debe hacer en la playa el chilango, si no quiere caer en el rídiculo
  • 5. Lo que debe evitar el chilango en fondas, restaurantes y mercados
  • 6. Chilango no busques la misma comida chilanga en provincia


Así que ya tienes las maletas listas, eh, ¿o ya vas en camino? Deberías tomar un pequeño tiempo para leer este post, donde expongo sugerencias de comportamiento a fin de disfrutes más tu viaje y puedas regresar bien al defe.

¿Y tú quién eres, para darme sugerencias sobre la forma que debo conducirme?, te preguntarás, y con justa razón: no me he presentado.

Mira, yo soy un chilango que desde hace más de 15 años vive una temporada en una ciudad sureña de México; y otra, en la urbe de hierro.

Estas estancias alternadas en la Ciudad de México y en la provincia, me han permitido captar las diferencias del comportamiento del chilango y del provinciano.

Así que de manera resumida digo: soy un chilango en provincia.

No creas, en mis primeros días en la provincia cometí acciones que causaban risa, molestia o burla de los provincianos.

Por eso ahora, para que no te pase lo que a mí, voy a decirte las 7 cosas que no debe hacer un chilango en provincia para regresar a salvo a casa y también disfrutar al máximo la estancia en provincia.

En la imagen, dos ángulos, la ciudad chilanga y un pueblo de provincia. Dos polos que conviven: los chilangos y provincianos.


Cosas que no debe hacer un chilango en provincia para regresar a salvo
La ciudad chilanga y un pueblo provinciano

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Cosas que a un chilango en provincia le impacientan de los provincianos


Te miras allí o te recuerdas allí, con la mandíbula apretada, corajudo por la tardanza en que te preparan esos tacos, y, estás a punto de pararte de la silla y marcharte a otro lugar, pero en todos, has notado, reina la calma, como si tu hambre pudiera esperar para mañana...Y, entonces, mucho después, al recuerdo le dices que ésta es una de las tantas cosas que a un chilango en provincia le impacientan de los provincianos.

Porque te asumes chilango, con orgullo, seas o no oriundo de la ciudad de México... Y luego, te rascas la abundante cabellera, tomas distancia en la manera en que contarás tus vivencias en provincia, por lo menos en esta ocasión.

Y dejas la voz narrativa en segunda persona, pues, crees, para una mejor explicación este modo de contar las cosas no es el más idóneo. 

Así que, aunque la narración pierda el ritmo del inicio, procedes la exposición de este post con voz narrativa en primera persona:

Te voy a contar cosas que a un chilango, al estar en provincia, le molestan de los provincianos. Esto, para que conozcas o te reconozcas en los hábitos que distinguen a quienes viven en la urbe de hierro de México y en las ciudades colindantes.

El tema lo voy a abordar así:

1. Que es un chilango
1.1. Características del chilango
2. Qué es un provinciano
2.1. Características del provinciano
2.1.1. Provinciano no es un adjetivo despectivo
3. Diferencia entre chilangos y provincianos en el modo hacer cosas semejantes
3.1. Actitudes de un provinciano al abastecerse de gasolina
3.2. Tardanza de los provincianos en despachar comidas
4. Molestia de un chilango en provincia cuando le llevan la torta que ha pedido

Si eres un chilango que alguna vez has estado en alguna ciudad, pueblo o ranchería del interior del país de México, vas a recordar vivencias similares.

En caso de que seas un chilango que nunca has estado en provincia deberías leer este post completo, para que sepas lo que te espera en algún viaje o estancia en algún lugar del interior de México.

Y si eres alguien que radica en el interior del país, al leer esta información tal vez entiendas a los chilangos o te compadezcas de ellos.

En la foto, un chilango, con una peculiar vestimenta de luchador.


Cosas que a  un chilango en provincia le impacientan de los provincianos

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No manches, no mames lo que en realidad significan en México


Se abordan aquí, la expresiones no manches y no mames, y se aclara, sin censura, lo que en realidad significan en México.



No manches, no mames, lo que en realidad significan en México


Estas expresión tienen varios significados.

En México son de uso general en el habla coloquial.

Para aclarar a profundidad dichas expresiones vamos a abordar la cuestión así:


  • 1. No manches, significados más comunes en México
  • 2.No manches, lo que en realidad significa en México
  • 3.No mames, lo que en realidad significa en México
  • 4. No manches, no mames expresiones para denigrar e insultar
  • 5. Por qué se ha aceptado casi en todos los niveles sociales la expresión no manches.
  • 6. Conclusiones en torno a no manches y no mames



No manches, significados más comunes en México


En este país, la expresión "no manches" tiene varias acepciones: no la riegues, no jodas, no seas ridículo, no hagas tonterías.

Son, los anteriores, alusiones suaves de esa expresión.

Pero, no manches, lo que en realidad quiere decir en México es: no mames.

Es, pues, "no mames" una expresión muy fuerte en la sociedad mexicana; por lo que para querer decir lo mismo se ha generalizado más "no manches", pues ésta, como dice Carolina Reymúndez, "es la versión más nice de no mames".

Sin embargo, cuando alguien dice "no manches", en realidad dice "no mames".

O sea, "no manches" es un eufemismo de "no mames".

Este hombre de la foto, con la mamila en la mano, es alguien que al verlo se lo podría: "no manches" o "no mames"; como diciéndole: ya estás muy grandecito para andar tomando mamila. O, también, al mirarlo, alguien podría expresar: ¡No manches!, asombrado por mirar a este hombre de bigote con mamila en mano.


No manches, no mames lo que en realidad significan en México
¡Ah, no manches, míralo!



No manches también significa sorpresa



También "no manches" connota sorpresa de algo.

Por ejemplo ante un hecho inesperado como el incendio de un vehículo, es muy común que alguien asombrado vea las llamas y exprese: "no manches, mira..."




Significado de no manches para ingenuos


Alguien que no conoce el lenguaje coloquial de México y los dobles sentidos de las frases, pudiera, quizá, pensar que "no manches" significa no manchar, no ensuciar.

Pero eso, no quiere decir esa frase.

Solo los ingenuos o quienes desconocen la intensionalidad de la frase no manches pueden pensar que ésta significa no ensucies.


No manches, lo que en realidad significa en México



En el habla cotidiana de la sociedad mexicana se adaptan vocablos más suaves de otros más fuertes, para no causar mucha molestia social.  Así, por ejemplo, en lugar de pendejo se dice menso o tonto

Y en vez de "no la chingues", se dice "no la chifles"; o de un modo más elegante: "no la chifles que es cantada".

De manera, pues, que cuando alguien oye la última expresión, y no conoce los dobles sentidos de muchas frases mexicanas, tal vez piense que se le está diciendo a alguien que no chifle alguna canción, pues ésta es cantada.


No manches significa no mames


Ya vimos, líneas antes, que no manches, en realidad en México significa no mames.





También ya vimos unas alusiones.

Pero en el sentido profundo, esta expresión quiere decir algo más.


No mames, lo que en realidad significa en México


No mames viene del verbo mamar.


De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), una de las acepciones de mamar es: Atraer, chupar, sacar, con los labios y la lengua la leche de los pechos.

Y otro significado de este verbo es: hacer una felación.

Y felación es estimularle a otro el miembro viril, con la boca.

Hay más significados de la palabra mamar, pero son estas dos las que dan el doble sentido de la frase no manches.

Aunque no mames es igual a decir no manches y viceversa, y ya vimos los significados suaves de estas expresiones, en realidad estos términos conllevan un significado más profundo.



No manches, no mames expresiones para denigrar e insultar


Así, cuando alguien le dice a otro no manches o no mames, le puede estar diciendo que es un inmaduro, un escuincle, que todavía mama leche materna; o sea es alguien no maduro.

Por otro lado, con esas expresiones se le puede estar diciendo a alguien que succiona el líquido del miembro viril, pues al semen, en México, también se le dice leche.

Asimismo, al decir a alguien no manches o no mames, aparte de decirle que ya madure, se le está diciendo que ya deje, pues, de estimular el miembro viril con la boca.

De ahí que, con el con doble sentido más profundo, se le dice a otro: "ah, ya no mames, güey", o "ya deja de mamar" o "no la estés mamando" o "no seas mamón".

Pero, quienes dicen no mames o no manches, a veces no reparan en los significados de doble sentido.


Dicen esas expresiones sin intentar ofender, algunos; otros, en cambio, los conocedores de los dobles sentidos de esas frases, las usan para poner en ridículo al otro o para insultarlo.


Por qué se ha aceptado casi en todos los niveles sociales la expresión no manches


No manches, decíamos, tiene más aceptación en los diversos núcleos sociales. Incluso no causa escozor en las conciencias que la oyen.

Tan es así que, incluso, en la televisión, una de las instituciones más conservadoras de México, un programa se llamó "no manches".

Y actualmente en este país es cotidiano oír entre los jóvenes y en algunos adultos la frase no manches.



Conclusiones en torno a no manches y no mames


Expresiones como no manches o no mames son muy socorridas en el lenguaje cotidiano mexicano, las cuales tienen significados suaves, pero también de doble sentido para insultar o denigrar, y ya vimos lo que en realidad significan en México. ¿Conoces otros significados de esas frases? Escríbelos aquí.

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Por qué les llaman chilangos a los chilangos

Por qué les llaman chilangos a los chilangos, y cómo surgió el vocablo chilango, lo digo aquí. Pero, creo que previamente es mejor es dar unas pinceladas sobre la percepción que se tiene de los chilangos:

Que si te ven caminar en la playa con tenis, que si tu cabellera es abundante, que si te apresuras a parquear tu coche donde otro automovilista ya iba dejar su unidad o que si tu atuendo es desaliñado, no falta que alguien, en algún lugar del interior del país, te clave la mirada y suelte en tono despectivo: Seguro ha de ser un chilango. 


Y es que en el imaginario colectivo de provincia se han creado y subsisten las peores etiquetas para aludir a un chilango, sin tener claro que es un chilango.


Para los provincianos, un chilango es alguien de la peor calaña: abusivo, alebrestado, ratero, desaliñado, maleducado; es un tipo no confiable.

Quizá, la percepción que se tiene en provincia de los chilangos se deba a que éste en la ciudad de México y sus alrededores, donde se desenvuelven, han adquirido patrones de conducta que la propia urbe les ha impregnado, los cuales, como es natural, los deja ver en sus estancias o paseos en lugares de provincia. 

En otra entrada, esbocé el por qué el chilango es alebrestado, gritón, impaciente, gandaya, por lo que ya no abundaré más en ello.

Sin embargo, el chilango no es como los provincianos lo etiquetan. 

Sí es cierto, siempre se conduce a prisa, como si la vida se les fuera a acabar.

También es cierto, que si, al conducir, observa que algún auto intenta metérsele justo adelante, acelera la marcha e impide la maniobra del otro conductor; como también es verdad que su modo cantadito del habla lo delata. Pero el chilango no por ser chilango es ya ratero, bribón, pues de esta clase hay en cualquier lugar.

Es sí, hay que reconocerlo, alburero. 

Y, a veces, se vale de señas para emitir un mensaje, como en la imagen, donde con el puño cerrado y el índice hacia arriba se connota poder, o ya te jodí, o me la pelaste... Eso nos da indicios de la conducta de los defeños, pero no nos dice por qué les llaman chilangos a los chilangos.


Por qué les llaman chilangos a los chilangos
El albur, el doble sentido, caracteriza al chilango y al mexicano

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Apuros de maestra chilanga en universidad provinciana

By Javier Torres Aguilar
La escena así: Desde adentro de la unidad, un automovilista de Chilpancingo, en la ciudad del mismo nombre, mira que el vocho blanco empieza a avanzar en esa convergencia  de vías; atrás hay más autos en fila, pero Roberto, llamémoslo así, sabe que los demás no avanzarán por el momento, esperarán su turno, pues, de acuerdo a las reglas no escritas pero aceptadas por la mayoría del lugar,  en los cruces de vías donde no hay semáforos, pasa un auto de una calle y luego el de la otra, o sea, uno y uno, pues. Así que Roberto ya tiene el pie en el acelerador para avanzar, pues ya le toca cruzar, pero en eso, repentinamente, aprieta los dientes al mirar cómo otro auto ya avanza muy  pegadito al vochito; Roberto, al no poder cruzar la vía en ese momento, escudriña al chofer que le ha ganado el paso. “Ha de ser un chilango”, dice sin despegarle la vista; su acompañante de Roberto asoma la cabeza por la ventanilla, escaneando con la mirada al tipo del auto que les ha ganado el paso, quizá como buscando señales de los rasgos visibles que en provincia se tienen de los chilangos: greñudos, tatuados, desaliñados. Las otras características que en provincia se asocian a los chilangos, es difícil que Roberto y su acompañante las noten en ese conductor que les ganó el paso: abusivos, sucios, pillos, bribones, alebrestados.
Lo cierto, y según lo ha palpado este chilango que ahora vive en Chilpancingo, en ciudades del sur de México, cuando a alguien le dicen chilango es como para endosarle de un tajo todo lo nocivo que según en provincia es un chilango. O sea, al calificarte de chilango, te están diciendo que eres un gandaya, una persona no confiable; un abusivo que no respeta el modo de vivir en provincia; cuando te oyen hablar con tu tono cantadito o dices que eres del defe, te escanean con la mirada y no falta a veces quien suelte: uh, un chilango. En la frase está ya el tono despectivo con que te aluden. Eres un intruso indeseable en provincia, pues representas un peligro para las buenas costumbres y tranquilidad de las personas. Ese es, en provincia, el estereotipo del chilango.

Pero, ahora volteemos el ángulo del enfoque, veámoslo desde la óptica de un chilango, que está de paseo o tiene poco de radicar en un estado sureño del país: éste se desespera por la calma cómo se conducen los de provincia: Si el chilango, por ejemplo, está esperando cargar combustible, le clava los ojos al conductor de adelante, quien, pese a que ya se abasteció de gasolina, con una tranquilidad incomprensible para el chilango, aquél camina a su auto, se sienta, mira pa los lados y por fin avanza, mientras que el chilango tamborilea el tablero del auto, desesperado; algo similar pasa cuando el chilango pide unos tacos en un puesto: el cocinero, corta la carne con una gran parsimonia, como si la carne se fuera enojar si le pasara el cuchillo de manera rápida.  Son pequeños detalles de los contrastes entre los chilangos y los de provincia. Los primeros acelerados, como si el mundo se les fuera acabar en ese momento; los segundos, calmudos, como si no les importaran los minutos que corren. Y hay más de estos contrastes que a veces se asoman por otros ámbitos. En Chilpancingo y quizá en otros lugares sureños de México, hay núcleos cerradísimos que impiden a toda costa que un chilango penetre a sus esferas. Cuento un caso: una académica del área de las ciencias sociales, con grado de maestría, formada en una institución pública de México, por una rendija de la cerrazón se logró colar como docente en la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGRO); la rendija se la había abierto un conocido de ella. El núcleo de los académicos cerró sus tentáculos, no fuera ser que ella, esa chilanga con grado de maestría, les fuera a tumbar la plaza; la académica en cuestión había llegado en calidad de docente interina, por contrato determinado. Con su indumentaria al estilo jipi, de jean y morral al hombro, la mujer treintona, tenía en su contra el vestir desaliñado y ser soltera a esa edad. Y si a eso le agregamos que era, parecía, hablaba y se conducía como chilanga, pues, de entrada ella supo que tendría que luchar fuerte contra los núcleos cerrados de la UAGRO. Los catedráticos no solo la veían y trataban con desconfianza, sino que empezaron a calumniarla: que no había llegado a la catedra por sus conocimientos, sino que ella estaba ahí porque había entrado en la intimidad con el director de la academia; y rumores de ese tipo se esparcieron en ese pequeño núcleo universitario; no le perdonaban el ser una mujer soltera a esa edad, vestir como jipi, estar bien preparada académicamente y ser chilanga; pero más les preocupaba que esa fuereña les fuera a tumbar la plaza. Así que la hostigaron tanto que ella no aguantó más los ninguneos, las malas miradas, el rumoreo en su contra, y al terminar el semestre metió sus libros en su morral y se regresó al defe, con esa amarga experiencia. Ahora ella es catedrática de una reconocida institución pública de educación superior en México. Así se mueven los grupos de poder en las escuelas públicas de Chilpancingo. Ante la casi nula oferta laboral académica, defienden con todo sus puestos de trabajo. El caso anterior, quizá sea un reflejo social de la animadversión entre chilangos y los que viven en estados sureños del país. Los de provincia, consideran que todos los viven en la Ciudad de México y sus alrededores son chilangos, con toda la carga peyorativa que le atribuyen al término. Y tienen razón en parte. Únicamente aciertan en que todos los que radican en la urbe de hierro son chilangos. Lo demás está para debatirse. Pero esto lo abordaré en otra entrada.
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