La noche en que Armando Ramírez actuó en Noche de Califas

Al escritor Armando Ramírez lo conocí por motivos profesionales. Nunca tuve una amistad con él. Lo vi, solo un par de veces. Una, cuando lo entrevisté; y la otra, cuando lo vi en en el teatro, allá arriba del escenario, actuando en Noche de Califas, obra del mismo nombre de su novela y de la cual hizo una adaptación como obra teatral.

Sin embargo, durante la entrevista que sostuve con él en un café del centro de la Ciudad de México me confió detalles de cómo había llegado a la escritura. Y sentí que entonces conocí, no al hombre, sino al escritor Armando Ramírez.


Armando Ramírez

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Una entrevista larga con Armando Ramírez de la que sólo se publicó una síntesis


Historia de la entrevista con el escritor


Era yo aún estudiante de la licenciatura en Comunicación, pero ya trabajaba en el semanario Quehacer Político; y colaboraba en suplementos literarios. Le planteé al subdirector del rotativo una sección de cultura, que, por supuesto, yo coordinaría. Habló con el director Miguel Cantón Zetina, y este accedió. 

Inmediatamente pensé inaugurar la sección de cultura con la publicación de una entrevista con el escritor Armando Ramírez, a quien yo conocía solo a través de la lectura de Chin chin el teporocho. Busqué al literato, vía telefónica, y acordamos reunirnos en un café del centro de la Ciudad de México.

Era una mañana fría, como muchas que ocurren en la urbe de hierro. Llegué temprano al lugar. Saboreaba mi café. Y ví a un hombre, cabello lacio hasta la nuca, que buscaba con la mirada. Le hice señas. Y se sentó frente a mí. Era muy güero, sus mejillas rojizas, llenas de vida.

Después de desayunar, iniciamos la entrevista, dando pequeños sorbos a nuestras tazas de café.

En aquel tiempo, el escritor también ejercía el oficio de periodista. Pese a ello, nunca asumió un aire de superioridad durante la charla. Al contrario, asumió el papel de entrevistado. 


Autodidacta en la literatura fue Armando Ramírez


En esa entrevista el escritor dijo que él no había estudiado ninguna carrera literaria, ni ninguna otra. "Soy autodidacta", remarcó. ¿Pero alguién debió indicarle qué leer, para ser escritor?, pregunté.

A través de los cristales del café clasemediero, el literato tepiteño veía de cuando en cuando los autos y los transeúntes.

Remarcó que él leía lo que caía en sus manos. "A ver, a Homero nadie le dijo léete esto o léete aquello".

La novela

En la charla, el cronista tepiteño básicamente habló de cómo había llegado al periodismo y a la literatura de manera autodidacta. De eso ya hay como 25 años. 

En ese tiempo, la novela Noche de Califas se  escenificaba en un teatro. Me invitó a ver la obra. Me buscas a la entrada, me dijo.

Llegué temprano al teatro, ya no recuerdo cuál; me informaron en la entrada que el escritor no había llegado. Así que me puse atento a observar cuando arribara. Lo ví, minutos después. Venía manejando un vocho color marrón. No sé mucho de colores de autos, pero me pareció que ese era el tono de su vocho, o más bien era quizá acanelado; su rostro güero de Armando contrastaba con el color de su coche.

En la entrada del teatro, indicó que me dejaran pasar, junto con mi esposa, que me acompañaba.

Tan pronto nos acomodamos en las butacas, las luces de la sala fueron apagadas y solo quedaron las del escenario, y  me sorprendió mirar al literato en escena. Estaba representando al narrador de la novela Noche de Califas, ese  personaje que era aprendiz de padrote a través de las enseñanzas de Macho Prieto, el protagonista de la obra que entabla una pelea de honor con otro califas mayor, a causa de los amores por La Paloma.

Al final de la obra, me metí al camerino del actor-escritor-periodista y comentó que ya tenía algunos días actuando, porque el actor que daba vida al narrador había abandonado la obra.

Esas fueron las dos únicas ocasiones que platiqué con Armando Ramírez.

De esa entrevista únicamente se publicó en Quehacer Político una pequeña parte. 

Y el proyecto de una sección literaria en la revista no fructificó.

Tal vez tenga en mi archivo personal la transcripción de esa entrevista con el escritor. Si la encuentro y observo que hay declaraciones del tepiteño que ameriten divulgarse lo haré en este espacio o en otro.


Armando Ramírez


Armando Ramírez, libros

En aquel tiempo durante la entrevista con el cronista tepiteño, este platicó que escribía la novela Me llaman la Chata Aguayo, la cual después salió publicada.

Otros de los libros escritos por Armando Ramírez son:
  • Noche de Califas
  • Quinceañera
  • Chin chin el teporocho
  • La tepiteada
  • Violación en Polanco
  • Bye bye Tenochotitlan
  • Tepito
  • Déjame
  • Ratero

Minibiografía

Armando Ramírez nació en la Ciudad de México el 7 de abril de 1952. Y falleció el 10 de julio de 2019. Vivió 67 años. Oriundo del populoso barrio de Tepito, plasmó la vida de ese barrio en sus libros. También las calles del centro de la ciudad de la urbe de hierro y las costumbres citadinas se dan cita en sus narraciones. Prostitutas, rateros, leperos, comerciantes, padrotes y toda la clase de personajes de los barrios de la metrópoli capital recorren los textos del escritor.

Autodidacta, no cursó una carrera universitaria. Fue alumno en la vocacional 7. 
Fue guionista, reportero, conductor y realizador de series televisivas. 

Se desempeñó como jefe de información del programa "Hoy en la Cultura" del Canal 11. Asimismo, fue reportero y cronista de la desaparecida empresa televisiva gubernamental Imevisión.

Su relación con el cine


Adaptó para el cine la novela Chin chin el teporocho y Noche de califas (con el título Noche de califas: ¡un macho nunca se abre!).

Fundó, junto con Daniel Manrique, Julián Ceballos Casco, Virgilio Caballero y Felipe Ehrenberg, el grupo Tepito Arte Acá.

En su faceta de periodista colaboró en Jueves de Excelsior, Sucesos para todos y Unomásuno.

Fue galardonado con el Premio Cabeza de Palenque, en 1987, por su guión cinematográfico Me llaman la Chata Aguayo.

Cuando el escritor saltó al mundillo literario


A los 19 años, Armando Ramírez publicó la novela que lo lanzó al mundillo literario mexicano: Chin chin el teporocho.

Esa obra trata de las andanzas de un borracho por los barrios sórdidos y céntricos de la Ciudad de México. En la novela hay un manejo literario del lenguaje popular, donde deambulan el albur, las palabras de doble sentido y altisonantes. En obras posteriores, se distinguió por resaltar el lenguaje popular de los barrios del metrópoli capital.

En 1975, el escritor hizo la adaptación para el cine de la novela Chin chin el teporocho, largometraje que dirigió Gabriel Retes. La película fue galardonada con el premio Ariel a la Mejor Ópera Prima, en 1977.

Ratero, otra de sus obras,  fue adaptada también para el cine. Ismael Rodríguez dirigió el filme, cuyo guión fue elaborado por el propio Rodríguez junto con Julio Pórter y Alejandro Galindo.

Algunos detalles de la muerte de Armando Ramirez


El día de la muerte del escritor, sus hijos dieron a conocer el deceso  a través de Facebook.

Este fue el mensaje difundido en esa red social:

"Hoy la familia Ramírez comunica que nuestro padre acaba de fallecer... Queremos recordarlo como lo que fue... Un enamorado de la vida, su ciudad y sus barrios... Pero sobre todo del papá más chingón, amoroso, comprensivo y alentador a lograr lo que quisieras hacer en tu vida... Él se ha ido,  pero siempre rodeado de sus hijos... No hablaremos de cómo falleció, sino de cómo fue un guerrero de vida... Más tarde diremos dónde se llevará a cabo su funeral".

La causa del fallecimiento del escritor tepiteño fue una afección en la columna vertebral.

El cronista de los barrios populares del centro de la Ciudad de México, había sido internado en los institutos de salud pública Nacional de Neurología y Neurocirugía, debido a un padecimiento en la columna vertebral. 

A causa de esa enfermedad, un diputado solicitó a la Comisión de Protección a Periodistas de la Ciudad de México que le brindaran ayuda económica al literato. Esto debido a que el cronista tepiteño estaba desempleado también.

En la solicitud para ayudar al escritor, se argumentó que este no contaba con los recursos para la operación estimada en 250 mil pesos, así como para los gastos de internamiento.


El último libro del cronista de Tepito


La última novela publicada del escritor es Déjame, en la cual, las historias ocurren en los barrios de la Ciudad de México. 

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